COPA MENSTRUAL

19 | 07 | 2020
COPA MENSTRUAL



Escribir sobre la copa menstrual es hablar de feminismo, de salud, de historia, de autocuidado, de empoderamiento femenino, de medio ambiente, etc. Trataré de abordar dichas temáticas, desde un centro que obviamente es lo que me compete, que es la salud de las mujeres a lo largo de su vida.

La copita menstrual es un método alterno de recogida del sangrado, que tal como su nombre lo indica, tiene forma de copa o de campana y se introduce en la vagina para almacenar el fujo durante nuestra menstruación, sin absorberlo.

Está fabricada de diferentes tipos de plásticos, y este punto no es menor, ya que debemos usar copitas que estén correctamente certificadas y su material sea compatible con el uso para el cuerpo humano. Ya que de lo contrario podrían producirse ciertos efectos adversos a corto y largo plazo por el uso de una copita de un material inadecuado.

Al contrario de lo que se piensa, el uso de la copita no es algo reciente. El Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer en Maryland (EE.UU.) asegura que ya existían rudimentarias copas menstruales desde 1867. Sin embargo, fue en 1937 cuando Leona W. Chalmers, actriz, inventora y autora estadounidense, patentó y comenzó a comercializar este producto, que estaba fabricado en caucho vulcanizado. Durante los años siguientes, al parecer hubo una gran difusión y venta de esta copa. Luego vino un gran silencio sobre el tema; surgieron nuevas patentes entre 1940 y 1950 hasta que en 1963 dejó de fabricarse. La copa no era rentable, en el mercado había falta de látex y no tuvo éxito comercial, debido a que era muy grande, rígida y pesada, además influyó negativamente el hecho de que su utilización implicaba la manipulación de los genitales y las secreciones vaginales; lo cual era muy mal visto en aquella época. Finalmente fue en 1987 cuando apareció la copa menstrual de látex en el mercado.

Su éxito marcó un hito y el comienzo de un camino que nos lleva hacia el año 2000 cuando se fabricó la primera copa menstrual de silicona. Luego de esta breve reseña histórica de la copita, debemos abordar un gran tema: LA COPA ES AMIGABLE CON EL MEDIO AMBIENTE. Y ésta fue una de sus cualidades que la llevaron a ser muy famosa y a interesar a un gran número de mujeres en su uso. Sabemos que una mujer puede utilizar alrededor de 10.000 toallas higiénicas durante su vida. Lo que según diversos estudios es alrededor de 65kg de basura, y cada toalla se demora entre 500 y 800 años en degradarse. ¡¿Tanto daño a nuestro medio ambiente por una sola mujer en edad fértil?! Solo queda multiplicar por todas las mujeres en el mundo.

Como la conciencia medioambiental ha ido aumentando cada vez más, la idea de un mecanismo para recoger nuestra sangre menstrual, que es reutilizable y tiene una vida útil de 10 años aprox nos resulta súper atractiva. Todo esto sin siquiera mencionar los posibles efectos dañinos para nuestra salud que los productos tradicionales, toallas y tampones, tienen, debido a sus compuestos. Por otra parte, sabemos que la salud de las mujeres ha estado a lo largo de la historia en manos de los hombres (paradójico verdad?). Son los padres, las parejas y los médicos quienes dicen qué hacer y cómo hacerlo, son los dueños de la verdad en cuanto al cuerpo de la mujer y sus procesos fisiológicos: menstruación, embarazo, parto, climaterio, etc.

Es por esto que la copita es un elemento crucial en el empoderamiento femenino, ya que nos permite descubrir nuestro cuerpo, conocernos, saber cómo funcionan nuestros procesos biológicos y hacernos cargo de un autocuidado del que por siglos se nos ha alejado. Utilizar la copita puede resultar en un principio extraño, ya que debemos tocar nuestros genitales, reconocer nuestra vulva, vagina, flujo menstrual, etc. Cosas a las que no estamos acostumbradas, pero que le dan a este método un gran plus.

Finalmente me gustaría hablar de forma breve acerca de los riesgos que puede tener esta copa, ya que muchos médicos no la recomiendan por ser dañina o peligrosa para la salud de las mujeres. Debo decir que realicé una extensa búsqueda bibliográfica en fuentes científicas y no científicas, para poder encontrar los riesgos a los que nos enfrentamos al utilizarla. Sin embargo, no encontré tales fundamentos médicos, no existe esa evidencia científica que abalé que la copa es mala. Tiene riesgos, si los tiene. Pero solo cuando es mal utilizada (igual que la mayoría de las cosas). Los estudios describen riesgo de algún tipo de shock séptico cuando se utiliza por más del tiempo recomendado (al igual que los tampones), y cuando no se utiliza agua potable para su lavado entre usos. Además, debemos recordar que la copa debe “esterilizarse” entre ciclo y ciclo, hirviéndola.

Por lo tanto, si mantenemos las medidas de higiene básica, como el lavado de manos y el uso de agua potable; además de seguir las instrucciones y recomendaciones de uso del producto no debería existir riesgo de infección. Por lo tanto, sigue siendo un problema de acceso a la información, modelo patriarcal de salud, y desigualdad. Todas las mujeres debemos manejar la información disponible para cuida nuestro cuerpo, para acompañar nuestros procesos fisiológicos de la mejor manera posible y desde nuestras elecciones y no por imposición de un modelo o profesional determinado.

Mariana Ramírez Gómez

Enfermera Universidad de los Andes

Matrona Universidad Mayor

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